Sobre los ENCUBRIDORES de sacerdotes abusadores. Obligación y responsabilidad.


Hace tiempo que se viene denunciando a sacerdotes, obispos e incluso cardenales por abuso sexual, conducta sexuales inapropiadas, acoso, etc. hombres con rasgos ciertamente patológicos y psicopáticos. Las denuncias y acusaciones que han recaído sobre aquellos personajes pervertidos ya han quedado en evidencia y ahora ha llegado el momento de responsabilizar a los ENCUBRIDORES.

Algunas preguntas que se nos vienen a la mente con respecto a los ENCUBRIDORES DEL ABUSADOR son las siguientes:

  • ¿Tienen obligación moral aquellos con poder sobre los abusadores de denunciar y prevenir el engaño o abuso futuro? 
  • ¿Que responsabilidad (culpabilidad) tienen los que encubren a los abusadores?

Obligación moral de la Jerarquía (Superior)

Desde el punto de vista legal (jurídico) ya existe en la ley americana un precedente y fue el encarcelamiento de Monseñor William Lynn quien fuera el primer sacerdote juzgado por “ENCUBRIR” sacerdotes abusadores. Este fue un juicio fue muy importante para el futuro legal con implicaciones muy serias para los encubridores. Este juicio no tuvo precedentes en la historia de juicios a clérigos en poder de remover y apartar del ejercicio ministerial y público a los abusadores.

La Responsabilidad OBLIGA

Desde el punto de vista moral y ético (católico) el derecho eclesiástico requiere que la jerarquía investigue las denuncias de abuso hechas contra sacerdotes y/o religiosos/as. La Santa Sede como institución pública y con poder sobre sus clérigos tiene la obligación moral de investigar y condenar conductas deshonestas por parte de los religiosos/as. El ejercicio del poder eclesiástico ejercido a travez de decretos en los que se denuncia y condena la conducta abusiva y se remueve a sacerdotes o religiosos/as abusadores es una obligación moral de la Iglesia.

El ENCUBRIDOR es quien teniendo la obligación moral -que le viene exigida del poder a él confiado- de denunciar y condenar la conducta abusiva y de remover al abusador opta por esconder, disfrazar, o callar la conducta abusiva y al abusador.

Como ejemplo baste mencionar el triste caso del Padre Álvaro Corcuera, Superior General de la Legion y encubridor de Maciel.

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Alvaro Corcuera abrazado por Maciel

Álvaro Corcuera [y otros superiores] “siempre le cuidó las espaldas [al fundador]” y todos ellos lo protegieron todo el tiempo necesario que pudieran hacerlo y atacaron a las víctimas que dieron su testimonio. Corcuera ”se convirtió en su momento, en  hipócrita y mentiroso, pues encubrió las fechorías del fundador de la orden” (Barba y Jurado víctimas)

Una situación similar es la del Instituto del Verbo Encarnado en la que la Santa Sede tuvo que intervenir y destituir al Superior General Padre Carlos Walker y los superiores mayores por el encubrimiento del fundador Padre Carlos Miguel Buela. La Congregación competente de la Santa Sede, habiendo garantizado el ejercicio del legítimo derecho de defensa del afectado, determinó, conforme a procedimientos canónicos vigentes, la veracidad de las denuncias y la imputabilidad al Padre Buela de comportamientos impropios con mayores de edad. A pesar de esta condena dada por la Santa Sede el Padre Carlos Walker y los Superiores encubrieron y dejaron a los miembros de los Institutos masculinos y femeninos y a los fieles en general en la ignorancia de los delitos del fundador.

El Padre Carlos Walker (en la foto con P. Buela) le permitió al fundador seguir viajando y visitando casas del Instituto libremente cuando justamente se lo acusaba a Buela “sobre acciones en materia sexual que afectaron a religiosos y a seminaristas del Instituto”.

La Congregación competente de la Santa Sede, habiendo garantizado el ejercicio del legítimo derecho de defensa del afectado, determinó, conforme a procedimientos canónicos vigentes, la veracidad de las denuncias y la imputabilidad al Padre Buela de comportamientos impropios con mayores de edad. A pesar de esta condena dada por la Santa Sede el Padre Carlos Walker y los Superiores encubrieron y dejaron a los miembros de los Institutos masculinos y femeninos y a los fieles en general en la ignorancia de los delitos del fundador.

El Vaticano estableció que al P. Buela:

“le está prohibido del modo más absoluto tener comunicación con los miembros del IVE. Tampoco puede hacer declaraciones ni aparecer en público, ni participar en ninguna actividad o encuentro, sea personalmente, o sea por cualquier otro medio de comunicación”.

La respuesta a la pregunta:¿Tienen obligación moral aquellos con poder sobre los abusadores de prevenir el engaño o abuso futuro? La respuesta es SI. Si tienen obligación moral de usar los medios a su alcance para prevenir y desenmascarar el engaño del abusador.

Así los superiores o quienes están en cargos de poder tienen la obligación moral de usar y poner los medios a su disposición para:

  • Proponer remover a clérigos abusadores del ejercicio público de funciones;
  • Advertir a los fieles para prevenir futuros incidentes de abuso
  • Ofrecer la ayuda y protección requerida a las víctimas

Culpabilidad del Encubridor

Ya sabemos entonces que existe la obligación moral en quienes están en posiciones de poder de ejercerlo para el bien común denunciando y removiendo al abusador. ahora bien, los ENCUBRIDORES que tienen a su disposición los medios y la autoridad Y NO LOS USAN se hacen cómplices del abusador y de la manipulación. El encubridor es  en estos casos se hace “socio delictivo” del abusador.

El Encubridor se convierte -como bien lo definía Jacqueline Coelho- en ‘guardian de los secretos’, encargado de proteger a la institución del escándalo y mantener a los miembros en la ignorancia.

Tu silencio te incrimina

Por eso, todos los que a sabiendas se han hecho cómplices ocultando conductas abusivas del fundador y/o sacerdotes, o han contribuido y mantenido la buena fama de Este se han asociado al abuso y por lo tanto son y se los debe hacer responsables. Encubrir a un abusador es inmoral y dañino y los encubridores son responsables y por lo tanto culpables.

Los Encubridores ponen a muchas personas en peligro. No advertir a las personas sobre las conductas abusivas o del abusador, para proteger la reputación y nombre de la “Institución” es erróneo, y esta mal. Nunca la reputación de la institución esta por sobre el bien de las personas en particular. Los que están en puestos de poder y encubren la conducta abusiva y al abusador están en grave falta. Los encubridores también deben ser denunciados.

Monseñor Lynn (un encubridor) se asoció con el mal que causaban los sacerdotes abusadores simplemente por dejarlos disfrutar de los beneficios de buena fama y poder en el ejercicio público del ministerio.

A la pregunta: ¿Que responsabilidad (culpabilidad) tienen los que encubren a los abusadores? La respuesta es SI son responsables y, por lo tanto, culpables. El permitir por parte de los encubridores que fundadores y/o sacerdotes abusadores sigan gozando de buena fama y que la gente de buena fe siga engañada los hace culpables. Las renuncias de obispos y superiores por haber sido encubridores son una consecuencia de la responsabilidad que han tenido en el encubrimiento de los abusadores. Remover a P. Luis Garza Medina de responsabilidades de superior en los Legionarios es otro ejemplo. Y ciertamente que el veredicto, sentencia penal y encarcelación contra Monseñor William Lynn es un testimonio legal de la culpabilidad que recae sobre el ENCUBRIDOR.

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